De resaca emocional

He estado unos días sin escribir. Necesitaba gestionar el estrés y los nervios que me generaba mi primera competición, pero no última, de crossfit.

Me daba miedo competir y que me viesen hacerlo. Tenía miedo de no hacerlo bien, de lesionarme, de decepcionar a toda esa gente que venía a verme. Tenía miedo de que les aburriese el plan, de que no estuviesen cómodos y de que la presión pudiese conmigo. Aun así, lo hice, competí y superé todos esos miedos que nunca pensé que podría superar.

Suele ser positivo el efecto que genera en mí que me miren. Le doy importancia a ser atendida por aquellos que me quieren y cuidan. Aunque, a veces, se junta con el miedo a decepcionar y el pánico a no ser suficiente.

Esto forma una especie de masa ansiosa, nerviosa e insegura que se apodera de mí y busca tenerlo todo controlado. Me paraliza.

La semana de antes de la competición pensé que era esto lo que me pasaría. Pensé que me paralizaría y no sería capaz de coger la barra, pensé que iba a dejar a mi compi tirada. Pero, no sé cómo explicaros, esta vez ha sido diferente.

También es verdad que esta vez estaba acompañada. Por mis chicas de siempre, Pau, Judi, Raquel y Sara. Mis chicos de siempre, Chemari, Juli, Consu y Javivi. Por toda la gran familia que me quiere: mis maravillosos padres, hermanos, primos y tíos. Mis increibles chicas de crossfit, Alba, Pachi, Paula y Sol. Todo el equipo de mi box (Soforem) y mi increíble Pink Panther, Silvi.

Sin ella esto no hubiese sido posible. Siempre digo que me ha enseñado a encontrarme en este deporte, que me ha animado a crecer, y lo digo en serio. Llevo varios años en esto y nunca le he dedicado tanto tiempo y esfuerzo, nunca he sido tan feliz.

No sabéis cómo es Silvia, cómo es de maravillosa. Es divertida, luchadora, constante, proactiva y es de las mujeres más fuertes que he visto en mi vida, y no solo físicamente. Está un poco loca, pero da vidilla. Ella me ha puesto aquí, ha hecho que me enfrente a mis miedos, ella me ha ayudado a luchar y se lo agradezco con todo mi ser, porque no me hubiese levantado esos días de invierno a las 9 a. m. cuando no me apetecía entrenar si no fuese porque iba ella.

Me inspiras cada día.

Así que sí, este sábado he pasado miedo, he llorado, sudado, reído, me he frustrado, he dudado de mí y me he enorgullecido de quién soy, pero, sobre todo, he querido con todo mi corazón.

No sé cómo agradecer a todas estas personas su presencia. Su energía y tiempo puesto en un día tan caluroso y agotador. Tengo un círculo que me sostiene, cuida, valora y alza. No tengo suficiente vida para devolver todo este amor.

Estoy de resaca emocional y a la vez tengo mono. ¿Volvemos a competir? ¿Quién se apunta?