
Desgraciadamente ha muerto Bonnie Tyler. Para quien no la conozca (palurdos), ha sido una de las mejores cantantes que han existido y que he escuchado. Su voz era increíble y sus letras, maravillosas. Cantaba sobre el amor y yo, como enamorada del amor, también estaba enamorada de ella.
Me he dado cuenta de que el amor está en todas partes y de que yo lo llevo conmigo. En mis propios blogs aparece aunque no sea el tema principal. Aparece cuando hablo de presencia, cuando menciono al círculo que me rodea y cuando hablo del recuerdo. Aparece en la música. Siempre está en la música, siempre estará en Bonnie.
Aun así, quiero darle un espacio especial, un hueco donde poder rendirle homenaje, pero, a la par, es muy complicado. Su definición en sí es inexacta. Por mucho que diga la RAE, cada persona tiene su propia idea del amor, su forma de entenderlo, expresarlo y recibirlo como tal.
Algunas personitas de mi entorno me han ayudado a buscarle una definición, y hay muchas opciones.
Algunos dicen simplemente que es interés, preocupación, pero también tranquilidad, y que es finito en el tiempo. Otros hablan del cuidado y de la intención de entender al otro para poder quererle desde ahí, como necesita.
También mencionan reciprocidad, cariño, escucha, respeto, comprensión, compromiso y trabajo diario. Estar en los buenos y en los malos momentos. Lo relacionan con intimidad física, calma, generosidad y esfuerzo. Paz con uno mismo y con el otro mientras exploras la novedad y te acompaña en tu ansiedad.
Otras personas lo ven como una montaña rusa y algo ilógico.
Mientras que otros lo sienten como mirar el alma del otro con tanto cariño como miras la tuya.
Pero todos coinciden en que es complejo.
Yo lo veo todos los días trabajando, aunque no siempre desde su belleza. A veces veo cómo el amor hace daño a las personas.
Existe este concepto de amar a alguien, pero no saber hacerlo bien, ¿no? Quizás amemos, pero no sepamos cuidar o no sepamos expresarlo como el otro necesita. Quizá estemos tan mal por dentro que ni siquiera encontremos el amor propio que nos permite ofrecerles lo mismo a otros. Incluso, a veces, hacemos daño desde ahí. Quiero pensar que sin darnos cuenta.
Qué incoherente, ¿no? Algo tan bonito y tan asociado a la bondad como el amor a veces hace daño, lo ejercen personas que hacen cosas malas e incluso lo usan como excusa para movilizarse. Pero sí, hasta el más cabrón siente amor. Supongo que Hitler sentía amor; al menos amaba el arte y a su nación, o eso decían.
Además, hay diferentes tipos de amor y, aunque no sé cuál es el que hacía a Hitler movilizarse, yo identifico los que componen mi vida: el amor familiar, el amor de amistad, el amor propio, el amor por mis proyectos, el amor correspondido y el incondicional. Como podéis observar, el amor romántico no forma parte de ellos, pero lo ha hecho, lo volverá a hacer y no me falta nada mientras no esté.
Creo que esto es lo importante: saber ver qué tipos de amor se encuentran cerca de ti para poder valorarlos cada día. Identificar lo que te rodea y cuestionarte si eso te llena. Y, en el caso de que lo haga, ¿estaremos acercándonos al concepto de felicidad? No sé, demasiada reflexión por hoy. Es tarde y mañana entreno.
Lo que tengo claro es que me hace feliz poder sentir amor, poder verlo en lo cotidiano y en las pequeñas cosas. Me hace feliz verlo en una sonrisa compartida, en un abrazo, en un beso, en una estación o en un aeropuerto. Me hace feliz verlo en un café, en una mirada, en un regalo, en la comida, en Galicia. Me hace feliz verlo en casa, en una buena conversación, en una lágrima y en la música. Ya sabéis, siempre está en la música, siempre estará en Bonnie.





