Me flipan los musicales

Esta semana va de música. Resulta que últimamente me rodea mucho, aunque siempre he considerado que me cuesta conectar con ella.

Este viernes, mis amigas y yo vamos a ver a Fito y Fitipaldis en Bilbao. Hace un par de semanas conseguimos entradas para el concierto de Karol G del año que viene (nuestro segundo concierto de esta artistaza). A finales de este mes nos vamos a ver a Bad Bunny en súper primera fila para que, con suerte, nos caiga algo de sudor encima. Y este domingo estuvimos en una feria de discos de vinilo en Casa de Campo.

Me encantó. Veía esos discos de primera o segunda mano, de artistas variados (algunos que conocía y otros que no), con canciones antiguas que me transportan a otros momentos de mi vida y a personas que me mostraron esa música.

Veía esos discos con canciones de bandas sonoras de películas que adora mi madre (Lo que el viento se llevó), con artistas que me han acompañado en mi adolescencia (Amy Winehouse) y que también acompañaron la adolescencia de mis padres (Mecano y Hombres G). Veía esos discos y sentía hogar.

A lo mejor sí que conecto con la música, pero desde otro punto: desde el recuerdo.

Recuerdo las mañanas con Elvis sonando en el salón porque le encantaba a mi abuelo; los viajes a Galicia con “Big in Japan” y “Ciega, sordomuda” de Shakira; el camino en coche yendo al cole con “Elevation” de U2 a todo trapo, sintiéndome capaz de comerme el día y ese examen de mates. Recuerdo todos los “Pásala” en el coche porque mi padre ponía una y otra vez la BSO de Gladiator. Recuerdo la sensación de estar a salvo en eso.

Ahora los recuerdos los creo yo, con otros artistas y también acompañada, sin olvidar a quien me enseñó música, a quien bailó conmigo por primera vez “El baile del gorila” de Melody, sin olvidar a las personas que quiero.

Por eso voy a ver a Fito, porque le encanta a Raquel; voy a ver a Karol G porque puedo cantar con mis amigas y sentirnos empoderadas; y voy a ver a Bad Bunny porque quiero bailar acompañada de toda esa gente que lo vive conmigo.

Supongo que la vida, al final, es eso: crear recuerdos para poder irte (a donde sea que vayamos) habiendo sentido que has vivido. La vida es experimentar y disfrutar en el camino, bailando y cantando.

Si podemos escoger la banda sonora que queremos que nos acompañe en el proceso, ¿por qué no usar la que ha acompañado a nuestras personas importantes también? ¿Por qué no usarla como una herencia? Que pase de generación en generación, y así nuestros hijos y nietos recuerden a su ascendencia como yo recuerdo a la mía.

Espero que a mis hijos y nietos también les encanten Elvis, Hombres G, Mecano, Amy Winehouse, Melody, Alphaville, Shakira, Extremoduro, Miguel Bosé, Fito, Karol G, Bad Bunny, ABBA, Rels B, Ayax y Prok, Nathy Peluso, Danny Ocean, La M.O.D.A, U2…

Y que se acuerden, como yo, de todos estos artistas y de las personas que me recuerdan a ellos.