Fantasías y deseos, sostenidos por ello

Mi maravillosa jefa me ha pedido que escriba un relato erótico. No, no trabajo en plátano melón ni en pornhub, es solo que la maravillosa Sofi tiene formaciones de cosas algo peculiares y necesitaba ayuda.

Cuando le he sugerido mi idea de relato, ella ya tenía pensado otro que se parecía al mío, pero que iba por otro lado. Era una idea muy basada en su esencia y, claro, ahí he caído. Algo tan personal como un relato y algo tan personal como el erotismo no puede pasar por dos mentes de la misma manera. Está siempre manchado con nuestra historia, nuestra concepción del mundo, anhelos y deseos.

En fin, lo va a escribir ella. Al final es su formación y ya os publicaré el mío (que he acabado escribiendo para mí), si queréis. Todo esto me ha hecho pensar mucho sobre el sexo, las fantasías eróticas y el deseo humano, que no está mal; es bastante divertido.

Una fantasía erótica es cualquier imagen mental o escenario imaginario que produce excitación o deseo sexual. Son íntimas y personales, aunque las más típicas son tríos, juegos de rol, dominación y sumisión y los pies, aunque os sorprenda.

Es curioso, ¿no? Son personales, pero hay una idea común. Es decir, hay cosas que a la mayoría de la población nos excitan y forman parte de nuestras fantasías eróticas, pero que siguen siendo prácticas poco comunes y se quedan en fantasía.

Es lo que tienen las fantasías: casi siempre se quedan en eso, en fantasía. No solo en lo que tiene que ver con sexo, sino con la vida en general.

Fantaseamos con que nos toque la lotería: “¿Qué harías si te toca el Euromillón?”. Imaginamos antes de dormir que nos escribe nuestro crush o nos visualizamos en una playa en las Maldivas para sentirnos seguros.

Esto lo hacemos gracias a nuestra capacidad de crear escenarios que escapan de la realidad y que nos permiten explorar nuestros deseos. Porque a veces solo necesitamos eso: conectar con el deseo más básico y escapar de la realidad, que pesa y cansa.

¿Qué diferencia hay entre esto y beberse unas copas el viernes para evadirse de la semana? ¿Qué diferencia hay entre esto y ver series románticas de adolescentes (Off Campus), que, por cierto, me encantan, para vivir una historia de amor que no es la nuestra?

Estos escenarios nos ayudan a sobrevivir. Las fantasías nos sostienen y nos ayudan a continuar. Sea ganar la lotería, acostarnos con Jacob Elordi o conectar con nuestro adolescente interior a través del cine, usemoslas. Es más sano que tomarse unas copas, aunque pueda ser menos divertido. Es una herramienta más. Yo lo uso; me permite salir de mi día, de mi semana pesada y cansada.